De qué hablamos
El desarrollo de aplicaciones móviles para una empresa suele responder a una de dos necesidades. La primera, dar un canal a los clientes: reservar, comprar, consultar, recibir avisos. La segunda, dar una herramienta al equipo que trabaja fuera de la oficina: el técnico que cierra un parte, el comercial que toma un pedido, el repartidor que recoge una firma.
Son proyectos diferentes aunque los dos acaben en un teléfono. Una app de clientes se juega en el diseño y en las tiendas de aplicaciones; una app interna, en que funcione sin cobertura y se sincronice bien con el programa de gestión.
Cuándo se plantea
Una app tiene sentido cuando el móvil aporta algo que el navegador no da: usarla sin conexión en una obra o en un almacén, hacer fotos y adjuntarlas, leer códigos, registrar la ubicación, enviar notificaciones. Si nada de eso hace falta, antes de encargar el desarrollo de apps conviene preguntarse si una aplicación web adaptada al móvil no resuelve lo mismo con menos mantenimiento.
Qué incluye un proyecto bien planteado
- Definición de los usuarios y de lo que cada uno hace en la app.
- Diseño de la experiencia y de las pantallas para móvil, no una web encogida.
- La app en sí, para una plataforma o para las dos.
- El servidor y el panel de administración desde el que se gestionan los datos.
- La sincronización con los sistemas de la empresa y el funcionamiento sin conexión, si hace falta.
- Pruebas en dispositivos reales y publicación en las tiendas de aplicaciones.
- Mantenimiento: adaptación a las nuevas versiones de iOS y Android.
Qué mueve el precio
- Las plataformas: una, las dos, o una tecnología común para ambas.
- El número de funciones y de pantallas de la primera versión.
- Lo que hay detrás: una app sin servidor es rara, y el panel de administración también se construye.
- El trabajo sin conexión, que complica mucho la sincronización de datos.
- El diseño: una app de clientes exige más cuidado visual que una herramienta interna.
- Pagos, mapas, notificaciones y otros servicios de terceros, cada uno con su integración.
- El mantenimiento anual, que no es opcional: las tiendas pueden retirar las apps que no se actualizan.
De qué depende el plazo
El calendario de una app tiene una pieza que no depende de nadie del proyecto: la revisión de las tiendas de aplicaciones antes de publicar, que hay que prever. El resto lo marcan el alcance, si se hace para una plataforma o para dos y cuánto hay que construir en el servidor. Una primera versión con lo esencial, publicada y en uso, enseña más que meses de planificación.
Lo que suele complicarse
Lo que se suele subestimar en una app es todo lo que no se ve en la pantalla: el servidor, el panel de gestión, las cuentas de desarrollador en las tiendas, las políticas de privacidad que estas exigen. En las apps internas, el punto difícil es la sincronización: qué pasa cuando dos personas modifican lo mismo sin cobertura. Y en las de clientes, conseguir que la gente la instale y la siga usando, que no es un problema de programación.
Errores que salen caros
- Presupuestar solo la app. Sin servidor ni panel de administración no funciona, y son buena parte del trabajo.
- Hacerla a nombre del proveedor. Las cuentas de las tiendas tienen que ser de tu empresa, o la app no es tuya.
- Copiar la web en pequeño. En el móvil se hacen menos cosas y más deprisa.
- No prever el mantenimiento. Cada nueva versión del sistema operativo puede obligar a tocarla.
- Lanzarla sin plan de adopción. Una app de clientes que nadie conoce no se descarga sola.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Las plataformas, las versiones mínimas del sistema y los dispositivos en los que se probará.
- Que las cuentas de las tiendas y el código fuente son de tu empresa.
- Qué incluye la primera versión y cómo se validará cada entrega.
- El mantenimiento tras la publicación y su coste recurrente.
- Qué datos personales recoge la app y quién responde de su tratamiento según el RGPD.
Situaciones habituales
Caben aquí, por ejemplo, la app con la que los técnicos de una empresa de mantenimiento reciben los avisos y cierran el trabajo con fotos y firma; la de un club o una entidad para que sus socios reserven y reciban comunicaciones; la de una distribuidora para que sus comerciales consulten existencias y pasen pedidos delante del cliente; o la de un comercio con programa de fidelización.
Qué preparar antes de pedir propuesta
- Quién la va a usar: clientes, empleados o ambos, y cuántos aproximadamente.
- Qué tiene que poder hacerse y qué de eso es imprescindible el primer día.
- Si debe funcionar sin cobertura.
- Con qué programas de la empresa se tiene que sincronizar.
- Si ya existe una web o una app anterior que se quiere sustituir.
- Un orden de magnitud del presupuesto y la fecha en que debería estar publicada.